
Por qué no dejamos que nuestro café salga de la finca
Mucha gente cree que el café sale de la planta directo al pocillo, pero la verdad es que lo que pasa en la mitad es lo que hace que un café sea "del montón" o sea un Inti Café. En la Finca Santa Librada, decidimos que no íbamos a dejar que nuestro café saliera de acá para que otros lo procesaran.
¿Por qué? Porque nadie va a cuidar el trabajo de mi papá, Alexander Arboleda, mejor que nosotros mismos.
El secreto está en no tener afán
En las grandes industrias, el afán es el enemigo. Secan el café con máquinas de calor fuerte para salir rápido del paso, y ahí es donde el grano sufre y pierde su sabor.
Nosotros lo hacemos a la antigua, pero con cuidado:
- Secado al sol: Ponemos el café en casillas o marquesinas para que el aire de Pueblorrico y el sol hagan su trabajo despacio. Es como cocinar a fuego lento; eso hace que el sabor se quede guardado dentro del grano y no se evapore.
- Sin quemarlo: Cuando llega el momento de tostar, no buscamos que el grano quede negro y brillante (eso suele ser café quemado). Nosotros buscamos un punto medio, artesanal, donde el café suelte sus propios aceites y azúcares naturales.
Lotes pequeños, frescura de verdad
Una de las cosas que más nos gusta de hacer todo es que tostamos en lotes pequeñitos. No tenemos bodegas llenas de café viejo de hace meses.
Cuando abres una bolsa de nuestro café, lo que sientes es el olor de un café que fue procesado hace poco. Por eso es que al probarlo le sientes ese toquecito a chocolate oscuro y cítricos, sin necesidad de echarle azúcar.
Responsables de principio a fin
La trazabilidad para nosotros es eso: poder decirte que nosotros mismos lo sembramos, lo recolectamos, lo lavamos, lo secamos y lo tostamos. No hay misterios, no hay mezclas con cafés de otras partes, ni procesos raros.
Es simplemente café bien cuidado, por personas que aman lo que hacen, desde nuestra finca en Antioquia hasta tu casa. Así de sencillo, sin complicaciones.
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